TIEMPOS DE FOBOS Y DEIMOS, Por Manu Asensio

Según la mitología griega Ares -dios de la guerra- y Afrodita -diosa del amor- engendraron dos hijos gemelos: Fobos y Deimos. Ambos hermanos eran la personificación del miedo en sus dos vertientes: pánico infundado y temor paralizante hacia algo tangible respectivamente.
Informa Cheche Pérez de Hita Pérez de Hita

Fobos

Hesíodo, en su Teogonía, se refiere a ellos como: “Dioses terribles que conducen en desorden a las filas cercanas de los hombres en una guerra insensible, con la ayuda de Ares, saqueador de ciudades”.

Cuenta la leyenda que los hermanos acompañaban en las guerras a su padre Ares y la diosa Enio. En el campo de batalla siempre tomaba la iniciativa Fobos sembrando el pánico entre los enemigos al punto de hacerles huir despavoridos, luego era el turno de Deimos que paralizaba a los más aguerridos mostrándoles con visiones el horror del dolor y la muerte.

Los gemelos eran un dúo aplastante, los maestros de las consecuencias del miedo: huída y parálisis. Dos impulsos primarios del subconsciente derivados de un pánico sin fundamento o un terror paralizante hacia un peligro cierto. ¡ Imparables !.

¿Entendéis la analogía con nuestro momento presente, verdad?, precisamente es el miedo el arma más eficaz, si no la única, de la que se sirven los oscuros en esta guerra contra la humanidad llamada “Agenda 2030”.

Ellos se valen del terror porque necesitan una masa crítica suficiente que apoye sus medidas, una masa que crea o al menos tema “la agenda”, porque por ellos mismos no pueden llevarla a la práctica con esperanzas reales de éxito.

Su lema de guerra a buen seguro irá en la línea del pensamiento de Quintiliano quien sentenciaba que:

“A la mayor parte de la gente la mueve más el miedo al mal que la esperanza al bien”.

Pero hay algo que nunca esperé ni por asomo. Y son dos cosas esenciales, la medicina (en su forma más amplia) y la gente en general.

Los médicos y enfermeras, esa “raza” aparte. La soberbia de ellos y la indiferencia de ellas, nos dan a entender cómo hemos llegado a este punto. Me pregunto si cuando se acuestan pueden dormir o simplemente se “drogan” para poder conciliar el sueño. ¿Realmente les compensa “poner el culo” y cobrar? ¿Dónde hemos llegado? O más bien ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Que sepáis que estáis cometiendo y permitiendo un genocidio. Que estáis matando a la gente a sabiendas. No se os olvide antes de acostaros. No sois personal sanitario, sois el cáncer metástasico que impregna nuestros hospitales. Me diréis que no todos son iguales, si, lo sé. Pero si la gran mayoría, a ellos, a los pusilánimes y corruptos sólo les deseo que el monstruo que han ayudado a crear les engulla con la misma “misericordia” que ellos han demostrado con el resto de sus congéneres.

¡Y qué decir de la gente de este país!  Llevaba meses preguntándome cómo era posible que no se dieran cuenta de lo que estaba y está pasando. Esa pregunta me atormentó durante muchísimo tiempo. He llegado a la conclusión que les dejo estar, no perderé mi energía con ellos. No quiere decir que no siga haciendo apología de la situación en general (son muchas teclas) pero estoy perdiendo fuelle. Referente a los dormidos (que personalmente no creo que sea la mayoría)  las respuestas que me dan rozan lo inaudito, lo absurdo y la falta de sentido común. Es como razonar con una pared. Así que, sólo le doy pábulo a los “conversos”.

Os preguntaréis por qué “La fuerza de la sangre” pues bien, os lo diré. Primero he confesaros que tenía la esperanza (al principio) de que el quijote que llevamos dentro saliera a la luz. Van pasando los meses, los años, y nada ocurre. Creedme si os digo que es descorazonador. Yo tuve el privilegio de poder hablar con mis padres, ellos vivieron la guerra y posguerra. También hablé con los abuelos (no los míos porque no les conocí) siempre me interesaron sus “historias”. No me preguntéis el por qué, no lo sé.

Muy pocos de los colaboradores necesarios lograrán adivinar que el verdadero fin de “la agenda” es destruir la clase media para desviar esa ingente cantidad de recursos hacia una avariciosa élite plutocrática que ansía para sí absolutamente todo. Quizás lo intuyan, pero callarán por miedo, muy probablemente se arrepientan, pero será demasiado tarde.

Para la población común, es decir nosotros, sólo habrá insectos, eutanasia, envenenamiento, suicidios, depravación, confinamiento y represión. No entramos en los planes de “la agenda” porque somos prescindibles y reemplazables.

Las actuales ciudades y países se dividirán en zonas de exclusión según tu crédito social y el acceso a unas u otras será restringido con el pasaporte verde o huella de carbono. Esa es la verdadera “Agenda 2030”, esa es la guerra en marcha y queramos o no estamos en el frente de batalla.

Son éstos los tiempos de Fobos y Deimos que preceden al saqueo final de Ares, hay que ser muy valientes para resistir las embestidas de los gemelos pero rendirse no es la opción porque el “padre de la guerra” no hace prisioneros ni paga traidores. Esta guerra será la última de las guerras, luchar o morir, no hay más salida para la humanidad. 

Los gemelos del terror parecen invencibles a simple vista pero recordad que siendo hijos de la Guerra (Ares) también lo son del Amor (Afrodita), éste es su punto débil y es la forma de contrarrestar su poder, su talón de Aquiles, su criptonita. Los oscuros no tienen empatía con nosotros pero tampoco entre ellos, si les falla el terror (infundado o cierto) fallará su agenda y sin ésta no tienen ningún nexo de unión entre ellos aparte de la avaricia. Nosotros, en cambio, encontraremos hermanos de sangre en el camino dispuestos a sacrificar sus vidas por el bien de las personas que amamos, por nuestros ideales, por la esperanza, por fe, eso nos hace invencibles.

Resistid a Fobos y Deimos, con eso la victoria está asegurada.

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